Todo lo que cargamos en nuestra vuelta al mundo en bicicleta: Etapa I América

A lo largo de estos más de 10 años nuestro equipo para recorrer el mundo en bicicleta ha cambiado mucho. En este post te cuento un poco cómo comenzamos.

7/13/202611 min leer

Allá por 2015 comenzamos una aventura en bicicleta que sería la chispa del fuego que arde hoy. Ya habíamos hecho pequeñas pedaleadas de uno o dos días, pero lo que se avecinaba no tenía ningún precedente en nuestras vidas.

Seba estaba terminando su viaje de arquitectura. Para quienes no son de Uruguay, este viaje se realiza casi al final de la carrera en la universidad pública y se financia mediante la venta de rifas. Es una locura que no hemos visto suceder en ningún otro país. Yo no estudié arquitectura, así que me tocó trabajar como docente de inglés y ahorrar algunos pesos para poder viajar unos meses con Seba al final de este gran recorrido.

Estábamos en Europa, en España para ser precisos. Allí terminaba el viaje académico y nuestro plan era comprar un par de bicicletas y salir a rodar por Europa. Pero varias cosas sucedieron y terminamos, sin embargo, volando a Miami.

El equipo que llevábamos en ese momento consistía en dos bolsas de dormir, dos alforjas de tela, un set de ollas de camping de Decathlon, un colchón inflable de dos personas, y no mucho más. Teníamos nuestra ropa, calzado y cámara de fotos, pero en cuanto a equipamiento para viajar en bicicleta: nada. Ni siquiera teníamos bicicletas.

En Miami nos quedamos en casa de una pareja que formaba parte de la comunidad de Couchsurfing, una red de intercambio de hospitalidad que nunca habíamos usado hasta ese momento. La idea es simple: creás un perfil, te presentás contando quién sos, qué hacés y cuáles son tus intereses, y luego podés solicitar alojamiento o brindarlo en tu propia casa.

Nuestra primera experiencia fue excelente. Y fue desde esa casa de Couchsurfing que tomamos un tren en busca de dos bicicletas para salir a pedalear por Estados Unidos. ¿Hacia dónde? Bueno, eso todavía no lo teníamos claro.

En serio, hoy me pongo a recordar cómo hicimos todo esto y me resulta increíble. Sé que suena a comentario de señora mayor, pero el uso de internet era mucho más limitado que ahora, y el acceso a la información también. No teníamos referencias de otras personas que hicieran algo parecido, no veíamos videos en YouTube ni seguíamos influencers de viaje en Instagram. A veces pienso que eso también tenía algo de amable: la sobreinformación muchas veces nos inmoviliza más que la falta de ella.

¡Y acá estoy yo enchufándote todavía más información! Perdón.

Fuimos a una ciudad llamada Fort Lauderdale. Decir que es cheta es quedarse corto: es la crème de la crème de Florida. Allí encontramos un par de tiendas de bicicletas, pero nada que encajara exactamente con lo que buscábamos. Aunque, siendo sinceros, ni nosotros mismos sabíamos muy bien qué queríamos. La verdadera guía era el presupuesto: ¿cuánto podíamos gastar?

La respuesta fueron dos Trek FX 2.0. Eran cómodas, con un cuadro híbrido sin suspensión y componentes relativamente buenos. El precio fue de US$ 350 cada una, más un portaequipajes trasero Bontrager que nos costó US$ 50.

Ya teníamos bicicletas.

¿Y ahora qué?

Con las bicicletas resueltas, llegó el momento de equiparlas. Y visto en perspectiva, lo que llevábamos para cruzar América era sorprendentemente poco.

Lo que nos faltaba

El día de comenzar nuestro viaje había llegado. Les habíamos dicho a nuestros anfitriones que nos iríamos, y así lo hicimos. La verdad es que nos daba mucha vergüenza pedirles alojamiento una noche más para resolver todo lo que aún nos faltaba.

No teníamos carpa, ni racks delanteros, ni cocinilla, ni gas. Además, no habíamos podido conseguir portaequipajes delanteros, por lo que todo nuestro equipaje —que, dicho sea de paso, era demasiado y bastante inútil— iba en el rack trasero y en unas mochilotas que cargábamos sobre los hombros.

¿Ideal? Ni cerca.

Pero si algo aprendimos con los años es que estos escenarios rara vez son tan trágicos como parecen. Uno los vive, los resuelve y sigue adelante. Y muchas veces terminan convirtiéndose en las mejores anécdotas.Escribe tu texto aquí...

Ese mismo primer día tomamos un tren para alejarnos de aquella ciudad horrible y llena de tránsito, y nos bajamos directamente frente a una tienda de camping. Y fue ahí, sin previo aviso, donde conocimos al amor de nuestras vidas: nuestra carpa.

Debo admitir que, aunque salimos muy mal preparados, tuvimos muchísima suerte con el equipo que fuimos comprando sobre la marcha. Las bicicletas, lejos de ser modelos específicos para cicloturismo, se portaron de maravilla. Nos llevaron hasta Uruguay después de unos 12.000 kilómetros y, años más tarde, volvimos a pedalear otros 10.000 kilómetros por Eurasia entre 2021 y 2022 con esas mismas bicis.

La carpa fue otro acierto absoluto. Una verdadera joyita que seguimos adorando hasta el día de hoy.

También compramos una cocinilla a gas y una bombona de butano que, más adelante, terminaríamos cambiando. Pero esa es una historia para otro momento.

Esa primera noche, por falta de experiencia, por miedo y por un montón de inseguridades completamente normales en un viaje debut, terminamos acampando en un parque nacional al módico precio de US$ 36.

Uno de los últimos ajustes para así tener un setup más o menos decente, fue resolver el tema de los racks delanteros. Como no encontrábamos ninguno específico, tuvimos la suerte de cruzarnos con Wilson, un anfitrión de Warmshowers que nos ayudó a cortar y adaptar dos racks traseros para instalarlos adelante.

Y, una vez más, la suerte estuvo de nuestro lado: esos racks nos acompañaron exactamente el mismo tiempo que las bicicletas.

Con eso resuelto, ya teníamos todo lo necesario para enfocarnos en el viaje. O al menos eso creíamos.

A continuación, les comparto la lista del equipo que llevábamos en ese momento, junto con algunos detalles y características de cada cosa.

Bicicleta y setup

Bicicletas

Trek FX 2.0 — Cuadro híbrido de aluminio con horquilla de acero. Cambios Shimano Acera, piñón de 8 velocidades (11-32) y platos delanteros de 48/38/28. Rodado 28 al cual le cambiamos las cubiertas al tiempo por unas Schwalbe Marathon Plus.

Las bicicletas resultaron ser cómodas y de muy buena calidad. En la bicicleta de Seba tuvimos algunos problemas con la rueda trasera, que rompía rayos con cierta frecuencia. Sin embargo, una vez que aprendimos a repararla y a dejarla correctamente centrada y tensionada, no volvimos a tener inconvenientes.

Una mejora que les hicimos fue agregarles unos cuernos al manillar para disponer de más posiciones de apoyo para las manos. En viajes largos, esos pequeños cambios hacen una gran diferencia.

Acá se ve como llevaba Seba las varillas de la carpa en funda amarilla en el cuadro

Portaequipajes

Rack trasero: Bontrager de aluminio.

Rack delantero: Bontrager de aluminio cortado y adaptado para instalarlo adelante.

Con el paso de los kilómetros hubo un par de racks que terminaron partiéndose, pero el aluminio era de buena calidad y pudimos soldarlos y seguir utilizándolos sin problemas.

Luces

Luces delanteras y traseras: buena duración de batería y potencia suficiente para nuestras necesidades.

Luces similares en Decathlon

Espejos retrovisores

Eran flexibles, pero sorprendentemente firmes. Extremadamente importantes en un viaje en bicicleta. Después de usarlos durante años, nos cuesta imaginar pedalear sin ellos.

Soporte para celular

Solo yo llevaba soporte para celular. Era una funda donde el teléfono se deslizaba y quedaba protegido de la lluvia.

En aquella época utilizábamos el celular principalmente para escuchar música y navegar. Nuestra aplicación favorita era Maps.me, que funcionaba sin conexión a internet y era completamente gratuita.

Alforjas y bolsos

Llevábamos dos pares de alforjas. Ambas estaban diseñadas para la parte trasera, aunque también las utilizábamos adelante. Eran las clásicas alforjas de tela que cuelgan a ambos lados del rack.

¿Impermeables? ¿Qué es eso?

Nuestra solución era mucho más económica: bolsas grandes de basura dentro de cada alforja y asunto resuelto. Todo quedaba seco incluso bajo la lluvia.

Alforjas similares en Temu

Seba llevaba además un bolso de cámara fotográfica sobre el rack delantero. Cuando llovía, simplemente lo cubría con una bolsa de nylon.

Yo, al principio, no llevaba nada adelante. Más tarde empecé a transportar la carpa y, tiempo después, conseguí un canasto donde cargaba comida, agua y todo aquello que ya no encontraba lugar en otro sitio.

Sobre el rack trasero, Seba llevaba una mochila asegurada con unos pulpos elásticos. Yo, durante un tiempo, transporté allí el colchón inflable y más adelante la carpa.

Mientras estábamos en Estados Unidos, Seba fabricó una especie de "stem bag" casera utilizando envases de leche cortados y precintos. Ahí guardábamos snacks para tenerlos siempre a mano mientras pedaleábamos.Escribe tu texto aquí...

Bright living room with modern inventory
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Agua y almacenamiento

Seba llevaba dos botellas de agua y yo una sola, ya que mi cuadro no tenía espacio para más portabidones.

Además, Seba transportaba las varillas de la carpa sujetas a lo largo del tubo superior del cuadro mediante cintas de velcro. Es una solución que seguimos utilizando hasta hoy. Las varillas largas siempre son incómodas de guardar y llevar, así que tenerlas afuera del equipaje principal resulta mucho más práctico.

Acá se puede ver el "stembag" con botella de leche que hizo Seba.

Bright living room with modern inventory
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Acampada

Dormir

Carpa: The North Face Talus 2

PROS: Es una carpa para dos personas, de cuatro estaciones y súper cómoda. El espacio interior es amplio y cuenta con varios bolsillos para guardar cosas. Resistió la lluvia como una campeona en repetidas ocasiones. Además, es muy fácil de armar y bastante liviana para su tamaño (2,3 kg).

CONTRAS: El principal problema que le encontramos es el color: amarillo. Claramente no es la mejor elección cuando uno quiere hacer acampada libre y pasar desapercibido entre los árboles. Aun así, la recomendamos muchísimo. Y por si te lo estás preguntando: nunca nos encontraron mientras acampábamos de forma libre.

En el desorden estan los sobres de dormir arriba de la cama. Estabamos en un refugio de montaña en México.

Colchoneta / colchón

Al principio comenzamos usando un colchón inflable de dos plazas de Decathlon. Era cómodo para dormir, pero pesado y muy voluminoso para transportar.

¿Lo recomendamos? No demasiado. Pero también es cierto que, si es lo que tenés, funciona. Y eso es lo importante.

Más adelante, el colchón se rompió. Las uniones internas que le daban forma se despegaron y terminó convirtiéndose en una enorme pelota inflada imposible de usar. No nos quedó otra que buscar una alternativa.

La solución fueron unos aislantes de espuma similares a los utilizados en la construcción. Los cortamos con forma de colchoneta y nos acompañaron hasta Uruguay.

¿Cómodos? Es cuestión de acostumbrarse. Aunque es cierto que dormir sobre hormigón nunca llegó a sentirse como una cama cinco estrellas.

Esterilla aislante económica en Decathlon

Sobre de dormir y sábanas

Llevábamos sobres de dormir sintéticos de Decathlon con temperatura de confort de 5 °C. En aquel momento nos habían costado unos 75 euros cada uno.

Durante la mayor parte del viaje funcionaron perfectamente. Solo pasamos algo de frío en algunas noches de invierno en Estados Unidos.

Un consejo importante: cuando no uses tu sobre de dormir en casa, guardalo desplegado o en una bolsa amplia. No lo dejes comprimido durante meses dentro de la bolsa de transporte. Los nuestros perdieron gran parte de sus propiedades por haber estado guardados demasiado tiempo comprimidos después del viaje.

Cuando el clima se volvió más cálido, compramos un juego económico de sábanas de dos plazas. Colocábamos una debajo para no dormir directamente sobre los aislantes y usábamos la otra para cubrirnos cuando el calor hacía innecesario el sobre de dormir.

Saco de dormir sintético similar en Decathlon

Almohadas

Almohadas inflables económicas de Decathlon.

Luz frontal

Geonaute.

La olla de Decathlon con el sartén de tapa también. Los platos eran de aluminio, quemaban al principio y la comida se enfriaba muy rápido.

Comer

Cocinilla a gas

Compramos una cocinilla compatible con garrafas de rosca en una tienda de camping.

PROS: Muy práctica, liviana y silenciosa.

CONTRAS: El gas puede ser difícil de conseguir según el país y suele resultar más caro que otros combustibles. Además, en altura puede perder rendimiento.

Cocinilla a gas similar en Amazon

Más adelante, durante el recorrido por Latinoamérica, nos encontramos con el problema de no conseguir garrafas compatibles. Así que Seba fabricó una cocinilla de alcohol utilizando dos latas de bebida.

Y funcionó sorprendentemente bien.

El alcohol era mucho más fácil de conseguir y más económico. Eso sí, para que funcione correctamente conviene utilizar alcohol de al menos 95°.

Opción de cocinilla a alcohol industrial en Amazon

Opción de cocinilla a alcohol industrial en Temu

Ollas y platos

Utilizábamos un set para dos personas de Decathlon. Ya no es el mismo modelo que existe actualmente, pero sería equivalente a este: VER SET.

Este era el look de pedaleo. ¿Se imaginan?

Ropa

La ropa que llevábamos no era técnica ni mucho menos. Sin embargo, teníamos algunos básicos que nos ayudaron muchísimo, especialmente en climas fríos.

Softshell Santa Barbara: Muy cómoda para pedalear. Corta el viento, pero al mismo tiempo permite que el cuerpo respire.

Softshell similar en Amazon

Remeras térmicas básicas de Decathlon : Cómodas, calentitas y útiles tanto para dormir como para pedalear en días frescos.

Polar fino de Decathlon: Nuestro compañero habitual para las mañanas y jornadas frías.

Zapatillas de trekking impermeables Quechua

Una de esas compras que terminan justificando cada peso invertido.

Por lo demás, usábamos ropa común que ya teníamos. Nada especialmente técnico ni pensado para viajar.

Higiene y cuidado personal

  • Toalla de microfibra liviana Doite

  • Cepillos de dientes

  • Artículos de higiene como jabón, pasta dental y shampoo

  • Protector solar

  • Crema hidratante

La Kindle o cualquier libro electrónico es genial si te gusta leer.

Tecnología

En esta etapa, la tecnología que llevábamos era mínima.

Si te gusta leer, el Kindle sigue siendo una de las mejores alternativas para viajar sin cargar peso extra.

Bright living room with modern inventory
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Algunas reflexiones finales

Al día de hoy, nuestro equipo ha cambiado muchísimo. Ahora sabemos que viajar en bicicleta es una de nuestras grandes pasiones y estamos dispuestos a invertir en hacer los viajes más cómodos.

Sin embargo, hay algo curioso.

Muchos de los chirimbolos que llevamos hoy nos facilitan ciertas tareas, pero no necesariamente hacen que la experiencia sea mejor.

El viaje desde Estados Unidos hasta Uruguay con todo el equipo que te acabo de mostrar sigue siendo una de las experiencias más increíbles de nuestras vidas.

Conocimos personas maravillosas, aprendimos cosas que jamás habríamos imaginado y nos animamos a hacer otras que todavía hoy me cuesta creer.

Y para lograr todo eso hubo una sola cosa realmente indispensable.

No fue la bicicleta.

No fue la carpa.

Ni siquiera fue el equipo.

Lo único que no puede faltar son las ganas y el atrevimiento de animarte.

Todo lo demás se consigue en cualquier tienda.